De victimas a agresores
Como cambian los tiempos, hace años los alumnos eran “victimas” de los profesores que ejecutaban castigos sobre sus alumnos, algunos de los castigos más que exagerados.
La generación de los años 50 y 60 lo saben muy bien, sus castigos eran duros de verdad. Uno de los castigos favoritos era golpear con reglas en la punta de los dedos del alumno.
Décadas después se fueron suavizando, pequeñas tortas o coscorrón cuando el alumno no había hecho lo que debía o hecho lo que no debía. Y si se iba con el cuento a casa “Mamá, el profesor me ha pegado”, pues le caía otra mientras se oía: “Algo habrás hecho”.
Y ahora, si a un profesor se le ocurre tocar a un niño corre el peligro de ser visitado por los padres pidiéndole cuentas, incluso la posibilidad de ser denunciado.
Por esta razón los alumnos cada vez son más incivilizados, ya que se les permite todo. Pero parece que algo cambia. Ya se ha dictado la primera orden de alejamiento a un alumno por amenazar a su profesor. “Voy a venir con toda mi pandilla” y “Voy a por ti” fueron algunas de ellas…
¿Se estará educando mal a los niños de hoy?